Focal→ infinitas perspectivas

Una pausa. Una película. Otro foco posible.

#01 / n—6
Los vínculos y las vacacionesAftersun

saudade

Aftersun
(Aftersun). Reino Unido, 2022
Dirección Charlotte Wells
por Amparo Allende
“This is our last dance, this is ourselves” Under Pressure, Hot Space, 1982 – Queen y David Bowie
“This is our last dance, this is ourselves” Under Pressure, Hot Space, 1982 – Queen y David Bowie
5 min de lectura

En portugués existe una idea, un concepto, que resulta cabal para su cultura e intraducible para nosotros: la saudade. La saudade vendría a ser, en un intento bien rápido, la presencia de una ausencia, la añoranza de aquello que ya no está. Pero su encanto, y la esencia de su intraducibilidad, radica en que no se trata de un verbo que indica un estado activo en el que un sujeto extraña, sino que se refiere a un estado del anhelar: se tiene saudade de algo, alguien, un momento o lugar. Sin embargo, en el pasaje entre lenguas algo se escapa. Tal vez por eso la palabra funciona tan bien para nombrar esa sensación escurridiza y agridulce que nos persigue después de una vacación.

Este verano lo pasé en la casa familiar de un amigo en Brasil. Mientras yo estaba de vacaciones, él estaba de visita en esa casa que durante años había sido su hogar. Hace ya una década que decidió emigrar y, si la saudade suele estar asociada a la añoranza de aquello que se deja atrás, como en los viajes, en su caso operaba la lógica inversa: las vacaciones no eran una partida sino un regreso. Durante esa semana no pude evitar pensar en dos formas distintas de saudade. La de aquello que inevitablemente terminó; y otra más difusa: la de la pregunta sobre qué hubiese podido ser.

En Aftersun, su directora Charlotte Wells construye una atmósfera de saudade al retratar las vacaciones en Turquía de un joven padre y su hija, quienes evidentemente no comparten la cotidianeidad ni mantienen una relación cercana. La película nos pasea por el Mediterráneo y nos zambulle junto a Sophie y Calum en piletas de hotel, al mismo tiempo que intercala una serie de fragmentos en formato de videotape: el registro que a la protagonista le quedó de ese viaje. En esas conversaciones, la hija de once años juega a filmar a su joven padre, y la directora capta ese gesto en los zooms profundos sobre Calum y en la despedida en el aeropuerto, registrada desde el punto de vista de él. El film se construye como un ensayo sobre la memoria, una oda al recuerdo, una puesta en imágenes de la saudade.

Imágenes de una videocámara

En los primeros segundos de la película, sobre la pantalla negra se capta la atención del espectador con el sonido del zoom de la videograbadora. Acto seguido, se nos presenta una imagen extremadamente granulada que nos instala como premisa que, parte de lo que veremos, tendrá las particularidades materiales de un registro casero: las grabaciones que los protagonistas toman de ellos mismos en sus vacaciones en Turquía. No hay nada más inestable que la memoria y, en este film, la textura del video casero y la sonoridad del zoomear nos recuerda, en cada momento que aparece, que esta película juega permanentemente con sus formas: la falta de nitidez, el encuadre corrido y los focos caprichosos. Resulta imposible no vincular esta operación con la ópera prima de Agustina Comedi, El silencio es un cuerpo que cae (2017). En ella, el documental se inaugura a partir del zumbido de la cinta de video y el ruido del proyector. La directora revisa un archivo personal compuesto por filmaciones domésticas realizadas por su padre fallecido, intentando recomponer una historia que durante años permaneció fragmentada. A través de esas imágenes (viajes, reuniones familiares, gestos capturados al pasar) Comedi busca entender algo que en su infancia no pudo leer: quién había sido realmente su padre.

Ilustración de una cámara de video VHS
Las vacaciones son, tal vez, el único tiempo que vivimos con consciencia de su inminente final.

En ambos casos, el archivo ficticio o doméstico real deja de ser un simple registro del pasado para convertirse en una herramienta de investigación afectiva. El silencio es un cuerpo que cae fisura el archivo familiar para abrir una grieta en el relato oficial de la vida y las relaciones del padre de Comedi; Aftersun, aunque no trabaja con un archivo verdadero, produce una poética similar, la del recuerdo revisitado desde la adultez. Las imágenes son dulces, pero su encabalgamiento con fragmentos grabados en videocámara nos recuerda que estamos siendo testigos de algo que ya ocurrió y que no puede retornar.

Sophie y Calum durante sus vacaciones
Calum bajo el agua
Retrato de Sophie
En medio del calor turco, de las excursiones y las piletas de hotel, el vínculo entre Sophie y Calum parece intensificarse precisamente porque está encerrado en ese limbo del viajar. Como si ambos supieran, de una forma todavía confusa, que esa semana compartida es también una forma de final.

Las vacaciones son, tal vez, el único tiempo que vivimos con consciencia de su inminente final. Ese paréntesis suspende la rutina y deja a los vínculos en una especie de estado intensificado. En el caso de Sophie, esto opera con doble intensidad ya que el final del viaje a Turquía implica el dejar atrás esa semana idílica junto con la vuelta a la vida cotidiana lejos de su papá. Pero también anticipa algo más difícil de mostrar, que es la intuición de que ese vínculo está marcado por una fragilidad que ella todavía no comprende.

Es así que Aftersun nos enfrenta a esa cualidad ambigua que tienen las vacaciones: suspenden el tiempo cotidiano, a la vez que nos permiten habitar los vínculos de siempre desde otro lugar.

Afiche de Aftersun
Recuerdo de una noche de verano

Resurge, así, ese tipo de saudade extrema que aparece cuando los viajes no nos alejan de la vida cotidiana sino que nos devuelven a ella desde una distancia inesperada. En medio del calor turco, de las excursiones y las piletas de hotel, el vínculo entre Sophie y Calum parece intensificarse precisamente porque está encerrado en ese limbo del viajar. Como si ambos supieran, de una forma todavía confusa, que esa semana compartida es también una forma de final.

Si la saudade se manifiesta en las líneas de Pessoa, o suena a Caetano, a João Gilberto o Chico Buarque, en Aftersun el primer platillo de Under Pressure irrumpe para callar el canto de las cigarras (paisaje sonoro que inevitablemente remite a La ciénaga de Lucrecia Martel, film que Wells ha mencionado entre sus referencias). En ese montaje final, donde se superponen el abrazo entre padre e hija en la pista de baile con las imágenes fragmentadas del recuerdo, la película condensa lo más profundo de su gesto: revelar cómo la memoria opera a partir de retazos. Retazos de memoria desde los cuales una hija intenta entender aquello que en su momento solo pudo transitar. Como la saudade, que no es exactamente tristeza ni nostalgia, revisita una forma de presencia de aquello que ya no está y que, de antemano, se sentía destinado a perder. Recuerdos, afectos y la añoranza que persiste incluso cuando sabemos que el tiempo no puede volver atrás.

Fin de la nota
Escena de AftersunVer tráiler ↗
Película
Aftersun (Aftersun)
Dirección
Charlotte Wells
Año
2022
Dónde verla ↗Consultar disponibilidad en MUBI y otros servicios (Argentina)
Secuencia de imágenes de Aftersun